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Astronomía

08/05/2018@04:52:50
El informe señala que la gravedad de Júpiter y Venus ha alargado la órbita de la Tierra cada 405.000 años, siguiendo un patrón que ha influido en los cambios climáticos terrestres durante 215 millones de años.

Solo una de cada mil galaxias masivas es una reliquia del Universo primitivo y conserva intactas las propiedades que tenía cuando se formó hace miles de millones años.

Las estrellas generan enormes campos magnéticos debido a que están cargadas eléctricamente y debido a la complejidad de sus procesos internos no es sencillo ubicar algo tan básico como el polo norte y sur de la misma. Los polos, son esas zonas por las que “entra” y “sale” el eje sobre el que giran estas enormes esferas de plasma y gases crepitantes. Ahora, una investigación llevada a cabo por el Instituto de Astrofísica de Canarias (España) ha revelado que igual que como sucede en la Tierra -y no como pensábamos-, el polo norte del Sol no coincide con su polo geográfico.

Las estrellas gemelas son las que tienen similitud en masa, temperatura, gravedad en superficie y composición química, entre otras características. Además de una masa semejante, la HIP 102152 (la estrella gemela del sol), ubicada en la constelación de Capricornio, tiene niveles equivalentes de hidrógeno, carbono, hierro, aluminio, vanadio y litio, entre otros elementos químicos, a los del Sol.

A tan solo 4,2 años luz de la Tierra, se encuentra la estrella Próxima Centauri, denominada así por ser la más cercana al Sol y situarse en la constelación Centaurus. Se trata de una fría enana roja, demasiado débil para observarla a simple vista, aunque vecina de un sistema estelar mucho más brillante y popular: Alfa Centauri, al que seguramente pertenece.

Las condiciones que hacen que el planeta Tierra sea habitable durarán, al menos, otros 1.750 millones de años, según un estudio realizado por científicos de la universidad inglesa de East Anglia. La investigación, que divulga hoy la revista "Astrobiology", revela el tiempo de habitabilidad de la Tierra en base a la distancia con el sol y a las temperaturas que posibilitan que el planeta tenga agua líquida.

Un grupo de científicos australianos logró identificar unos 280 cráteres en la superficie de la luna mediante la combinación de datos de la gravedad y la topografía del satélite, informaron ayer medios locales.